Spring Break Island: buses que no llegan, afters que sí

Cuatro días de mayo en Zrće Beach, Pag (Croacia), y una certeza: Spring Break Island no es solo DJs y confeti, es una mudanza temporal a un hormiguero global donde los buses fallan, las cervezas llegan tibias y los afters en los alojamientos salvan la noche (y la crónica).

Llegamos el 26 y nos fuimos el 29 de mayo de 2023, la 9ª edición del festival en el Noa Beach Club, epicentro del desmadre playero en Zrće.

Alojamiento compartido con chavales de medio mundo; duchas a turnos, playlists cruzadas y pasillos que olían a crema solar y pasta (solo comimos macarrones y espaguetis en los 4 días de festival).

Público mirando al escenario en la noche del Spring Break Island, junto al humo y los láseres

Historia y contexto: por qué Zrće arde en mayo

Zrće es una playa industrial del ocio: open-airs frente al Adriático, shuttles que conectan Novalja con las discotecas y una temporada que arranca en primavera con varios «Spring Breaks» y ya no afloja hasta septiembre.

Spring Break Island se clava siempre entre finales de mayo y el arranque del verano, con el Noa y su pasarela de madera como base. Las fechas que nos cogió en 2023 fueron 26–29 de mayo. Lineups con MORTEN o Da Tweekaz circularon por carteles y agregadores, pero aquí hablamos de energía, no de cromos de DJ.

La logística manda: Zrće está a unos 4 km de Novalja y los festivales montan shuttles. Hay city bus casi todo el día (y casi toda la noche) y servicios privados que suben y bajan por la carretera negra del deseo. Si el bus te deja tirado, caminas unos 50 minutos de ida y un manifiesto de sudor a la vuelta. Pagar un taxi no era una opción ya que el presupuesto era bastante corto. La comida y las botellas no digo como las conseguimos que aún no ha prescrito el caso.

Nuestro Spring Break Island: del bus fantasma al after colectivo

Nuestra edición de Spring Break Island fue una colección de escenas:

El bus que no llegó

Habíamos prometido no caminar. Fallamos. Vimos el tercer shuttle pasar lleno, y el cuarto… ni rastro.

Plan B: carretera y manta. El beat de la playa llegaba antes que nosotros, que por más que andábamos no llegábamos al destino nunca.

Nos tocó andar tanto en alguna ida al festival como en alguna vuelta. Y como de todo hay que sacar algo positivo… ocurrieron algunas anécdotas que para mí me quedo y que de haber cogido el bus no habría presenciado.

Cervezas tibias a precio de relámpago

No me acuerdo si eran 8 €, quizá más. Pero la sensación de pagar de más y brindar con medio grado menos de frío quedó tatuada.

Nuestro consejo no pedido: si quieres beber a gusto, cárgate la neverita del súper para el previo y deja el Spring Break Island para la copa simbólica.

Como ya hemos dicho, íbamos con el presupuesto justo, así que tocaba intentar colar alguna lata o buscarse las mañas dentro. El tabaco también estaba caro por allí, pero había una de las barras que parecía regalarlo, y no desperdiciamos la ocasión.

Pero hacedme caso, no fuméis y pagad lo que consumáis.

El regreso como se pueda

Vuelta por inercia. A veces bus, a veces esa caravana de zombis felices que baja la cuesta hacia Novalja comentando quién pinchó qué o quién hizo aquello.

Y luego, lo mejor: el after.

El after de los alojamientos

El verdadero Spring Break Island es el que se monta después, puerta con puerta, balcón con balcón. Una placa de inducción, altavoces de Bluetooth, alguna botella rescatada y la playlist democrática: brasileños con funk carioca, alemanes con hardstyle, españoles con remember y reggaetón, y de pronto un francés que se sabe todas las de techno de Lyon.

La policía del sueño son los vecinos, y el toque de queda lo marca el sol.

 «La mejor sala del festival tenía nevera y fregadero».

Cómo lo vivimos

Primer día: aterrizamos en el Noa como si entraras en un videojuego: pasarela, mar Adriático, fuego frío de los CO2. El ambiente te empuja hacia la barra, aunque nosotros preferimos dar la vuelta de reconocimiento y ubicarnos bien.

A la segunda consumición, consenso: vamos a beber menos dentro. A la tercera, huida táctica al agua. Salimos cuando la espuma de la marea se confundía con la espuma del cañón.

Segundo día: sesión de after beach que se convirtió en previa de la noche. El sol a plomo y esa sensación de que el tiempo es un acordeón: lorenzo a las 16:00, sombra a las 19:00, macarrones de ayer a las 21:30, bus imposible a las 00:00, caminata a las 00:05. Y todo esto con una buena lata de cerveza de las de medio litro en mano

Tercero: after en el alojamiento con intercambio cultural de playlists. Un polaco puso trance de 2009 que nos dejó suaves, una chilena sacó guaracha, y alguien descubrió que la mejor acústica estaba en el pasillo. La fiesta terminó cuando amaneció en el balcón del salón de la casa donde estábamos.

Como dice Easy-S: «es mi fiesta pero no es mi casa, es la casa de otro, por supuesto jajaja«

Cuarto: despedida con cansancio feliz y esa lucidez de festival: la cabeza dice «basta», el cuerpo dice «una más». Zrće te enseña a negociar contigo mismo. Sabia decisión la que tomamos: descansar.

Curiosidades y detalles

  • Horario partido, cuerpo partido. En Noa la after beach arranca sobre las 15:00 y la nocturna sobre las 22:00 hasta las 05:00. El reloj de Zrće te obliga a elegir: sol o luna, o cometer el error clásico de intentar ser anfibio.
    Y como nosotros somos así… elegimos ser anfibios, haciendo acto de presencia tanto por la tarde como por la noche (y por la mañana en los afters). Eso sí, los días de después para mí me los quedo.
  • Shuttle casi 24/7… casi. Oficialmente circula «día y noche, varias veces por hora». En la práctica, cuando más lo necesitas, va lleno así que valor siempre el plan B, a patitas.
  • Alojamiento. Lo mejor que hicimos fue pillar el alojamiento «oficial» que nos ofrecía el Spring Break Island ya que nos permitió juntarnos con gente que difícilmente hubiéramos conocido en otra situación. Además, contaba con un supermercado bastante cerca y una piscina en la puerta de la habitación. Una decisión de 10.

Lo que sí y lo que no del Spring Break Island

  • a llegar con grupo mixto: diversidad musical y logística repartida.
  • a previas en el alojamiento: ahorras y no bebes cervezas calientes.
  • a plan B de transporte: si no hay bus, camina.
  • a querer hacerlo todo: aunque el horario partido te rompa, ¿cuántas veces vas a estar en el Spring Break Island en Croacia con tus colegas?

Cuéntanos

Si estuviste en Spring Break Island 2023 en Zrće, ¿te dejó el bus vendido alguna vez? ¿Tuviste el after de tu vida en el alojamiento? Déjalo en comentarios.

Y si te va la mezcla de escena, calle y música, pásate por nuestros otros posts de festivales, barrios con historia y zonas tensas. Nos leemos en la próxima.

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